Centro Clínico Eloísa Díaz, La Morada
El Centro Clínico Eloísa Díaz, de la Corporación La Morada, abre la postulación a las Pasantías Clínicas para el año 2023. Estas se desarrollarán entre abril de 2023 y marzo de 2024. Se trata de un programa formativo en clínica psicoanalítica, desde una perspectiva feminista, que incorpora actividades de atención de pacientes, supervisión, investigación teórico – clínica, reuniones clínicas y actividades complementarias. Requiere de una dedicación semanal mínima de 8 horas.
Descripción del Programa
Las Pasantías Clínicas se configuran como un programa de formación y perfeccionamiento profesional orientado al desarrollo de habilidades clínicas, desde una mirada que pone en diálogo feminismo y psicoanálisis, aproximándose al espacio de la cura en su dimensión subjetiva y política.
Consideran la participación de las profesionales en distintos espacios:
- Atención de pacientes;
- Supervisión de periodicidad semanal;
- Plan de lectura y discusión de textos;
- Reuniones clínicas de presentación de casos y/o de reflexión temática;
- Actividades complementarias.
El período de pasantía se extiende durante 11 meses. Durante los primeros 5 meses, cada pasante tomará a su cargo hasta 4 pacientes. A partir del sexto mes, podrán ampliar su disponibilidad en acuerdo con las supervisoras responsables.
Requisitos:
Es requisito contar con el Título Profesional de Psicóloga o Psicólogo, extendido o validado por una Universidad reconocida por el Estado o, en su defecto, encontrarse en el trámite de titulación respaldado por la institución pertinente.
Se requiere, asimismo, una dedicación semanal mínima de 8 horas para las actividades anteriormente descritas.
Aunque no es excluyente, se valorará la formación en feminismo y/o psicoanálisis.
Cómo postular:
Las postulaciones se recibirán hasta el viernes 31 de marzo, en el lamorada@corporacionlamorada.cl y deben incluir: CV en formato libre y carta de presentación y/o motivación. Para solicitar mayores antecedentes respecto al programa, características y aranceles, pueden escribir al mismo correo, indicando un teléfono de contacto.
Ganadores fácticos, pero perdedores éticos, no tenían coraje ni discurso para reconocer la gravedad de su responsabilidad: optaron entonces por desviar y eludir. Por no dar la cara. Este, el discurso del empate, surge como forma de tachar el reconocimiento de la verdad histórica de los crímenes de Pinochet; como estrategia de situarse públicamente blanqueados. Frente a la exigencia de asumir una realidad que no podían decir, pero tampoco negar, acudieron a la práctica de la homologación, de construir una fórmula que, sin distinciones ni contextos, sin diferenciar éticamente los discursos políticos, insiste en apelar a sus adversarios a reconocerse defensores de lo que ellos defienden: el totalitarismo. Desde entonces Hitler y Stalin, Pinochet y Fidel Castro, entre otros, serán revueltos en la misma batidora, en que la derecha echará adentro a cualquiera que le sirva para negar las atrocidades de la dictadura de Pinochet –recordemos cuánto costó nombrarla como tal–. En esa falacia se mezclan obscenamente causas y proyectos, discursos e ideologías que en sus bases representan o representaron en el pasado proyectos políticos de distinto sentido social. Los medios anularán los fines. Quienes lucharon por la justicia social se mezclarán con los defensores del dinero y el capital, las distintas ideas se neutralizarán en un empate que no hace distinciones entre el colectivismo solidario o el individualismo egoísta del capitalismo salvaje; se confundirán errores y horrores.